Bioestimulantes frente a fertilizantes: dónde cada uno se gana su lugar
Es tentador tratar cada producto de una mezcla de tanque como nutrición intercambiable. En la práctica, los fertilizantes y los bioestimulantes cumplen funciones fundamentalmente distintas, y los mejores programas los utilizan en combinación deliberada en lugar de sustituir uno por otro.
Qué hace un fertilizante
Un fertilizante aporta los elementos que la planta necesita para formar tejido: nitrógeno, fósforo, potasio y los micronutrientes que activan los sistemas enzimáticos. La riqueza garantizada de la etiqueta es una declaración directa de lo que está añadiendo al cultivo.
Qué hace un bioestimulante
Un bioestimulante no aporta nutrientes principalmente: cambia la forma en que la planta crece y se defiende. Los aminoácidos, las sustancias húmicas y fúlvicas y los extractos de alga influyen en el enraizamiento, la eficiencia de absorción de nutrientes y la tolerancia al estrés abiótico, como la sequía, el frío o la salinidad. El efecto se traduce en un mejor aprovechamiento de la nutrición ya presente.
Usarlos juntos
Ambos son complementarios. Un NPK equilibrado aporta los componentes básicos; un producto de aminoácidos o de fúlvicos ayuda a la planta a movilizarlos y asimilarlos, especialmente en las etapas de alta demanda o bajo estrés. Un bioestimulante de enraizamiento al inicio del ciclo puede hacer más eficaz cada fertirrigación posterior.
- Empiece por los fertilizantes para cubrir las necesidades de nutrientes del cultivo.
- Incorpore bioestimulantes en los momentos de estrés y en las transiciones de crecimiento.
- Adapte el bioestimulante a la función: enraizamiento, cuajado, maduración o recuperación del estrés.
Si desea ayuda para adaptar un programa a su cultivo y su calendario, nuestro equipo técnico estará encantado de elaborarlo con usted.

