Gestión de la salinidad en el agua de riego: una guía práctica
En buena parte de la agricultura mediterránea y árida, la salinidad es la limitación que no se anuncia. Los rendimientos van cayendo, los sistemas radiculares se quedan superficiales y los agricultores recurren al nitrógeno cuando el verdadero problema es el sodio.
Por qué perjudica el sodio
El exceso de sodio desplaza al calcio en los puntos de intercambio del suelo, degradando su estructura y reduciendo la infiltración del agua. El resultado es un peor enraizamiento y un menor acceso a los nutrientes que ya están en el suelo.
Una respuesta basada en el calcio
Aportar calcio disponible —complejado con ácidos orgánicos para que se mantenga móvil— ayuda a contrarrestar el efecto del sodio en el suelo y el agua de riego. Combinado con materia orgánica y sustancias húmicas que reconstruyen la estructura, restablece las condiciones que necesitan las raíces.
- Analice el agua y el suelo para conocer el sodio y la relación de adsorción de sodio.
- Priorice el calcio disponible y complejado frente al yeso bruto cuando importe la rapidez.
- Aumente la materia orgánica y el contenido húmico para estabilizar la estructura.
- Utilice bioestimulantes paliativos del estrés en los periodos más cálidos y salinos.
La salinidad es una carrera de fondo. El objetivo no es una única aplicación de rescate, sino un programa que mantenga el suelo en funcionamiento campaña tras campaña.

